jueves, 26 de septiembre de 2013

Ni una palabra... Nada.

Cada día que pasa, cada noche que logro sobrevivir,
todo se hace más lógico, todo es mucho más desgastador.
Se me aprieta el estómago cada vez que me miro adentro.
Se me aprieta porque el puto miedo me carcome el intestino.
Sé que estoy totalmente cagada,
que una sonrisa no basta,
que un abrazo ya no es suficiente.
Perdí el protagonismo de mi propia vida.
Me subastan mis propios sentimientos,
me venden a la caga' de vida que me queda.
Me subyacen a despertar todos los días
pensando en que, por favor, hoy salga algo, por lo menos, bien.

Nada, ni una palabra. Nada.
puta que odio necesitar huevadas sentimentalistas de comedia romántica.
Odio cada momento que tengo que pensar en mí. Lo odio.
Tengo una repulsión incontrolable a todo lo que siento que me pasa.
Tengo un miserable corazón caníbal que se come a sí mismo
y se desangra solo y se ríe de sí mismo de nuevo.
Otra vez lo mismo.
Su caga' de supervivencia con la que resiste, sigue vivo.
Culpa. Sí, culpa.
Culpa por todo lo que siente, por todo lo que hizo,
por todo lo que se provoca. Por todo lo que no ha olvidado.
Culpa por saber, sentir, pensar, y sobre todo entender
que nadie cree en él. Nadie lo hace.
Y es lógico. Dolorosamente lógico.
Nadie.
Por eso duele, porque conozco todo lo que la provocó,
porque cuando sabes el por qué, duele más. Mucho más.
Culpa.
No entiendo por qué me es tan necesario,
casi trascendental para vivir, el que otro crea en mí.
Nadie lo hace.
Corazón caníbal de mierda.
Culpa.
Una sonrisa no basta, un abrazo no es suficiente.
Caníbal de mierda que me dejas vacíos imposibles de llenar.
Profundos,
Puta, culpa  de mierda.

"Necesito que te quedes"
porque necesito que, por la misma mierda, alguien pueda decirme;
"yo me arriesgo contigo".
Porque está difícil la cosa de vivir.
Sobrevivir.
Pero nadie lo hace.
Ni una palabra... nada.
Nadie lo piensa,.. nada.
Yo quiero olvidar y hago el intento. Olvidar el daño que me hice,
pero, por la mierda, que es difícil cuando se desea algo que no llega.
Por la mierda que es difícil cuando se desea.
Culpa.
Sentada en una silla, una noche cualquiera.
Llorando como de luto, apretando los dientes como si fueran impotencia.
Culpa.
Dejando el corazón en las ahogadas lágrimas
que caen desesperadamente descontroladas
gritando que por favor alguien crea en mi
porque yo no lo hago.
Sola.

Cierro los ojos, aprieto las manos, los labios, toda la cara.
Trago la saliva que tengo en la boca,
agacho la cabeza entre las rodillas y lloro.
Lloro para que nadie escuche y si alguien me mira a los ojos
que no se acerque ni abrazarme.
Porque cuando las lágrimas ni siquiera alivian
lo que por dentro está pasando; ese huracán de pensamientos agobiantes,
los abrazos sobran y no sirven. Realmente no sirven.
Y agachas la cabeza y sigues llorando,
llorando para que nadie escuche, para que nadie nunca vuelva a verte así.
Para que nunca, nadie más pueda mirarte a los ojos y mirarte el alma así de nuevo.
Arrepentimiento.

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